Poema
Schulamith
Viajera, cual paloma mensajera,
llegas a mi Monterrey después
de caminar por medio mundo
para contarme unas historias viejas
que se vuelven nuevas
en tu voz y encanto.
Ese encanto
que tienes
al relatar la historia
de un pueblo siempre
fiel a su memoria.
Persistente en su modo de ser
y por su febril actividad
es siempre joven.
Y, mientras tanto, ¿qué hago yo?
Buscando mi pasado,
de vez en vez hago un
alto en mi camino.
No sé de mi ayer
una gran cosa.
Busco mi pasado
y mi porvenir,
mirándome
al espejo.
Gracias por permitir
mirarme hoy en tu espejo,
ese espejo tan grande
que por tan grande
puede reflejar
a tanta gente.
Gracias por tu presencia.
Hay tanto que decir
y es tan poco el tiempo que te
han dado.
Me despido pensando:
Schulamith,
¿seré parte también de tu pasado?